5/4/09

"La estrategia del salmón", por Arancha Ezquerra - El Periódico de Aragón

Ante las dificultades del mundo laboral, algunas aragonesas han decidido en los últimos meses ir a contracorriente y montar un negocio propio en plena crisis de financiación.

Hay dos maneras de enfrentarse a la tragedia que supone quedarse en el paro: lamentarse por su mala suerte y esperar a que lleguen tiempos mejores o ponerse manos a la obra con ese proyecto que siempre tuvo en mente y nunca se atrevió a hacer realidad. Carolina, Laura, Almudena, María y Elena decidieron adoptar la actitud positiva. Con valentía, tesón, mucha paciencia a la hora de visitar los bancos y, sobre todo, una extraordinaria ilusión han cumplido su sueño de tener un negocio propio en los sectores de la moda y las bellas artes, pero también con buenas dosis de realismo y reflexión. Laura y Almudena González son hermanas, la primera licenciada en Historia del Arte y la segunda, en Filología Inglesa. Atesoran experiencia en el mundo de la decoración y la moda, pero el ambiente «elitista» al que pertenecían las firmas para las que trabajaban les empujaron a diseñar su propia idea de negocio: una tienda de prendas de lujo de segunda mano y artículos vintage sin estrenar restacados del pasado. «Veíamos que nos íbamos a quedar en la calle y había que hacer algo.

Será la primera de este tipo en Zaragoza. Si en otros lugares funciona, ¿por que aquí no?», dice con optimismo Almudena. El local estará abierto a partir de septiembre en el entorno de la plaza Aragón de Zaragoza y se llamará Zsa Zsa Zsú. «Somos fans de Sexo en Nueva York, y en la serie las protagonistas decían esa palabra para referirse al revoloteo de mariposas que se siente en el estómago cuando se está enamorada», explica Laura. La larga amistad entre su marido y el de Carolina Berdascas facilitó que la tercera socia se uniera al proyecto. «Llevaba 18 años trabajando en una empresa como controladora de calidad y medio ambiente. Convertirme en madre, hace dos años, fue el detonante para afrontar un nuevo reto», relata. Sus familias han sido un gran apoyo para ellas. «Nuestro padre nos dijo que si no lo hacíamos, nos arrepentiríamos», cuenta Almudena. «Están todos muy orgullosos
», resume Carolina.

Para llevar a cabo el proyecto han necesitado una inversión total de 90.000 euros, cantidad que han reunido a base de ahorros, préstamos personales, subvenciones y la capitalización del paro. «La crisis puede parecer un mal momento para crear una empresa, pero también ayuda a que todo sea más negociable», señala Carolina. «Hay bancos que nos han tratado muy bien, y otros muy mal, pero hemos contado con mucha ayuda de las herramientas de organismos como la Cámara de Comercio, el Instituto Aragonés de Fomento o el Inaem», añade.

El concepto de Zsa Zsa Zsú consiste en dejar en depósito una prenda de primera marca -debe estar exquisitamente cuidada y lavada en la tintorería-, a la que se pone un precio un 70% inferior al original, todo registrado mediante un contrato firmado por la clienta y el establecimiento. «Es un negocio anticíclico que incluso puede funcionar mejor en tiempos de crisis que de bonanza», confía Laura.